¿A qué juegan Petro y Cepeda?
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Por: Dúmar Álex Parra

Incoherencia va, incoherencia viene. Como dicen una cosa, dicen la otra. El presidente saliente Gustavo Petro y su candidato derrotado, Iván Cepeda, vienen haciendo una serie de declaraciones que parecieran producto del desespero ante la inminente entrega del poder. Un día aceptan los resultados y al otro vuelven con la narrativa de supuesto fraude, pero sin aportar las respectivas pruebas.
Cepeda pone condiciones para reconocer el Gobierno de Abelardo De La Espriella, olvidando que un perdedor no está para poner condiciones, un perdedor tiene dos opciones: se reinventa y aprovecha nuevas oportunidades o se queda llorando sobre la derrota. Iván Cepeda se contradice al expresar que no reconoce al gobierno entrante, pero sí acepta la curul en el Senado, la que le dan por haber quedado segundo en el proceso electoral.
Y no puedo dejar pasar las líneas de un trino de Petro, uno de los tantos sobre el tema, ya hace algunos días, en el que no descarta volver a las armas y llevarse una parte del Ejército. ¿Habla en serio?
Entonces, A qué juegan este par de personajes de la izquierda en Colombia? A mi modo de ver, si bien es cierto que mucho de lo que dicen es producto de la derrota, pareciera también una estrategia para incendiar el país, evitar la posesión del nuevo presidente y quedarse en el poder utilizando una parte del pueblo que lo respalda, que como se evidenció en las urnas el 21 de junio anterior, es minoría, sí, como estrecho margen de diferencia pero minoría.
Lo bueno de todo este triste espectáculo político que están haciendo, es que algunos de sus ministros y más cercanos en el gabinete ya no les ‘paran bolas’. Figuras como el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, han sido enfáticos en señalar que las autoridades electorales ya dieron un ganador, Abelardo De La Espriella y que las Fuerzas Militares van a respetar la Constitución del 91.
Así las cosas, lo único que les quedaría es tratar de usar a la gente que todavía los sigue, que, como dije antes, son menos, para a través de movilizaciones y caos, quedarse. Sin embargo, soy en realidad todo parece indicar que eso también les puede salir mal.

